Viejos airbags y nuevas soluciones: ubicando Reikiavik en el mapa

Durante mucho tiempo, Islandia fue el secreto mejor guardado de los países nórdicos, pero, inevitablemente, se corrió la voz. Hablamos de un país que apuesta por la innovación y las tecnologías verdes. Eso es lo que nos ha traído hasta la capital islandesa, Reikiviak, reconocida internacionalmente por su creatividad, soluciones ecológicas y diseños sostenibles de alto nivel.

Side view of Polestar 2 in Reykjavik

No hace mucho, Islandia era una isla lejana y olvidada del mar Atlántico nórdico. El turismo aún no había despegado, así que el mundo solo conocía lo que Björk, la islandesa más famosa, contaba a sus seguidores.

Desde entonces, la tierra de hielo y fuego se ha hecho un hueco en los itinerarios de viajes y las listas de cosas que ver antes de morir, pero sobre todo, se ha dado a conocer gracias a su cultura musical, ya que ha exportado artistas de la talla de Sigur Rós y Of Monsters and Men.

Tras una decisión crucial en los años setenta que marcó una nueva trayectoria para el país, Islandia ha llegado a la escena mundial de la sostenibilidad como modelo a seguir en materia de energías renovables.

Pero antes de los 70, la situación era muy distinta. Como muchas otras naciones en aquella época, Islandia dependía del petróleo importado. Cuando una serie de crisis sumieron al mercado mundial de la energía en un estado de incertidumbre, Islandia se esforzó por seguir el ritmo de las fluctuaciones de los precios del petróleo. Decididas a aportar estabilidad a la economía del país, las empresas dieron sus primeros pasos hacia la creación del nuevo sistema energético islandés basado en la energía geotérmica y la hidroeléctrica. Hoy, más del 99 % del consumo total de electricidad del país procede de fuentes de energía renovables.

Actualmente, Islandia es reconocida por sus soluciones ecológicas y experiencia en energías renovables, y está deseando compartirlas con el mundo. Dado que más de la mitad de la población del país reside en la capital, es aquí donde encontramos algunas de las empresas verdes islandesas más destacadas.

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Credits: Harpa
Harpa: diseño que emociona  

La sala de conciertos y centro de conferencias de Reikiavik, Harpa, es uno de los monumentos más populares de la ciudad, por el que pasan más de un millón de visitantes al año. Se trata de un edificio del puerto galardonado por sus líneas definidas y su espectacular exterior de cristal inspirado en el paisaje natural de Islandia.

Rakel Lárusdóttir, especialista de Gestión de Instalaciones y Sostenibilidad de Harpa, lo describe nada menos que como un icono.

"Harpa está diseñado para ser un icono. Recuerda a las auroras boreales y la naturaleza islandesa. La fachada de cristal es una de las mayores obras de arte del mundo. La idea principal del concepto era replantear el edificio como una unidad estática que respondiera dinámicamente a los colores cambiantes de su entorno", explica.

Además de por su diseño, Harpa aspira a convertirse en un modelo a seguir en cuanto a sostenibilidad. En 2020, se creó un consejo medioambiental interno que no tardó en pasar a la acción.

Entre sus logros, destacan el uso de proveedores de alimentos responsables con el medioambiente, la donación de excedentes alimentarios a organizaciones benéficas, la clasificación de todos los residuos y la instalación de estaciones de carga para vehículos eléctricos. En 2022, el edificio recibió la certificación ecológica Nordic Swan, algo que Lárusdóttir considera un hito personal.

El Harpa utiliza electricidad verde para sus operaciones, lo que contribuye positivamente a las credenciales de sostenibilidad de una empresa. Por suerte, casi toda la electricidad de la red islandesa procede de fuentes de energía renovables. Uno de los mayores proveedores de energía de la isla, HS Orka, lleva casi cinco décadas en el negocio de la energía limpia y otras tantas convirtiendo los residuos en fuentes de ingresos.

Credits: HS Orka
Llamar a algo "residuo" es una excusa para no dar con la forma de convertirlo en un recurso.
Jóhann Snorri Sigurbergsson, director de Desarrollo Empresarial de HS Orka
HS Orka: de residuos a oportunidades  

Jóhann Snorri Sigurbergsson, director de Desarrollo Empresarial de HS Orka, afirma: "Los residuos no existen. Llamar a algo "residuo" es una excusa para no dar con la forma de convertirlo en un recurso".

Este mantra ha guiado a la empresa hacia el aprovechamiento de recursos del campo geotérmico de Svartsengi, a unos 40 km al sur de Reikiavik.

Cuando se fundó HS Orka en 1974, se trataba de una empresa de climatización que suministraba agua caliente a la zona. El proceso de utilización de recursos geotérmicos para producir agua caliente sigue realizándose en la central de Svartsengi y constituye una parte importante del suministro de la zona.

A los pocos años, los ingenieros de HS Orka comprendieron que no estaban aprovechando todo el potencial del bombeo de fluidos geotérmicos del subsuelo. Estos fluidos, cuya temperatura alcanza los 240 ºC, son básicamente portadores de energía.

Rápidamente, la empresa se puso manos a la obra para explotar la situación. En 1978, invirtió en turbinas capaces de convertir el vapor de los fluidos geotérmicos en electricidad. Hoy, HS Orka es el tercer proveedor de electricidad de Islandia.

Si crees que la historia de HS Orka termina con el agua caliente y la electricidad, te equivocas. El agua sobrante de la calefacción y la producción de electricidad se utiliza para llenar de agua de baño la Blue Lagoon, un lugar de interés turístico.

Pero aún hay más.

Resource Park, construido en torno a las centrales geotérmicas de HS Orka, encaja perfectamente con el mantra de la empresa. El parque es una agrupación de empresas ecológicas que aprovechan los recursos de la zona geotérmica, como la electricidad, el agua de mar filtrada por la lava y el vapor geotérmico.

Según Sigurbergsson, uno de los aspectos más importantes a la hora de dedicarse al negocio de las energías renovables es contar con un paisaje que lo permita. Las zonas geotérmicas de altas y bajas temperaturas cubren gran parte de Islandia, lo que significa que se puede acceder a los fluidos geotérmicos en casi todo el país.

Añade: "La actividad geotérmica hace de Islandia un país habitable, a pesar de su ubicación en el Atlántico norte. Es lo que nos mantiene vivos a los islandeses".

En algunas zonas, el agua sale tan limpia y caliente que puedes hacerte un café instantáneo directamente bajo el grifo. 

Four airbags stacked on each other
FÓLK: créditos
Airbag from FÓLK
FÓLK: créditos
La colaboración lo es todo. Necesitamos crear nuevos patrones y procesos para alcanzar los objetivos de circularidad, así que establecer alianzas sólidas entre sectores resulta esencial.
Ragna Sara Jónsdóttir, fundadora de FÓLK
FÓLK utiliza airbags viejos para crear una nueva forma de avanzar

FÓLK nació del deseo de cambiar las cosas. Tras vivir en Copenhague, su fundadora, Ragna Sara Jónsdóttir, regresó a una Reikiavik que rebosaba creatividad. Sin embargo, descubrió que los diseñadores no recibían suficiente apoyo para materializar sus ideas. Jónsdóttir quería cambiar esto. Gracias a su experiencia como consultora de sostenibilidad, advirtió rápidamente que la mayoría de los productos no se diseñaban de forma sostenible.

Jónsdóttir comenta: "Si miramos a nuestro alrededor, veremos que muchos de los productos que utilizamos a diario están hechos para un uso a corto plazo, sin posibilidades de reciclaje y destinados a acabar en un vertedero. Es un problema enorme en todo el mundo".

Había que llenar este hueco en el mercado. En 2017, FÓLK se lanzó con la misión de agilizar la transición ecológica a través del diseño progresista de productos y muebles inteligentes para el hogar.

Cuando la sostenibilidad es prioritaria en un diseño, se abre todo un abanico de posibilidades. En FÓLK, tenemos claro que la mayor parte del impacto medioambiental de un producto se decide en la fase de diseño. Por eso, los productos de FÓLK se diseñan pensando en que sean fáciles de reciclar y reutilizar, y a menudo se recurre a la reconversión de residuos.

El Airbag es el ejemplo perfecto de cómo esta mentalidad puede dar lugar a un producto atractivo y lleno de sentido. FÓLK colaboró con el equipo de diseño de Studio Flétta para convertir airbags viejos en almohadas exclusivas y duraderas.

Jónsdóttir comenta: "La colaboración lo es todo. Necesitamos crear nuevos patrones y procesos para alcanzar los objetivos de circularidad, así que establecer alianzas sólidas entre sectores resulta esencial".

Durante una visita a una tienda de recambios local, el equipo de diseño encontró en la basura airbags desplegados y decidió darles un nuevo uso. Les sorprendió que vinieran en diferentes tonos pastel con bordados de colores, un estilo que inspiró el acabado final.

Lo que empezó como una colaboración entre una tienda de recambios y dos estudios de diseño acabó publicándose en medios de comunicación internacionales como ELLE Italia y Hunker. Y en junio de este año, FÓLK expuso el Airbag en nuestro Space de Copenhague durante el festival de diseño 3daysofdesgin.

En las últimas décadas, Reikiavik se ha convertido en un modelo a seguir en cuestión de sostenibilidad. Y esto es solo el principio. A partir de ahora, seguiremos de cerca a este pequeño país nórdico que apuesta todo al verde.  

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