¿Se puede medir la emoción de conducir? En Polestar, junto al SDG Impact Lab de la Universidad de Oxford, nos hemos propuesto descubrirlo.
El rendimiento de un vehículo suele expresarse en cifras: potencia, aceleración o tiempos por vuelta. Son datos importantes, pero no lo cuentan todo. Hay algo que siempre ha escapado a las métricas: la emoción que se siente al conducir. Ese es, precisamente, uno de los aspectos del rendimiento que nunca se ha medido científicamente. Y este verano queremos intentar cambiarlo.

La ciencia detrás de la emoción
En colaboración con el SDG Impact Lab de la Universidad de Oxford, ponemos en marcha una iniciativa de investigación para entender qué ocurre realmente en el cerebro y el cuerpo cuando nos ponemos al volante.
En el circuito de Gotland Ring, en Suecia, investigadores de Ingeniería Científica y Psicología Experimental analizarán la actividad cerebral, la frecuencia cardíaca y los datos de movimiento ocular para estudiar si la emoción de conducir puede observarse, analizarse y descifrarse científicamente.


“Este proyecto demuestra cómo la investigación académica puede generar un impacto real más allá de la universidad. Trabajar con Polestar nos permite traducir el conocimiento científico en aprendizajes que pueden ayudar a dar forma a la innovación del futuro”, afirma el profesor Alexander Betts, vicerrector de la Universidad de Oxford y cofundador del Oxford SDG Impact Lab.
Documentando la investigación
El proceso de investigación se documentará en una serie de contenidos que seguirá las pruebas, a los investigadores y el trabajo para desarrollar un marco que permita medir la emoción de conducir.
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